BILLETES DE LOTERÍA PREMIADOS Y EXTRAVIADOS

Uno de los décimos de Noel. El segundo es la fracción 6ª

Mi amigo Noel me envía el siguiente email por Facebook: “Tengo que pedirte un favor de ludópata y loco al mismo tiempo… necesito a toda costa comprar un número de la Lotería de Navidad  07294 y sólo lo he encontrado en Barcelona ¿Me lo podrías ir a recoger?”

Ya está el calvo de la lotería volviéndonos locos a todos. Pero para imbuirme de espíritu navideño y no ir de Scrooge por la vida, acepto el encargo y me dirijo a una administración situada detrás del Nou Camp, recojo los décimos de Noel y me vuelvo para casa, pensando en la gran responsabilidad que estoy asumiendo. ¿Y si pierdo los dos décimos que acabo de adquirir? Con la suerte no se juega…

A pesar de que la presentación del décimo premiado es requisito indispensable para proceder al cobro, según establece el Reglamento que regula el juego, el Tribunal Supremo ha obviado este requisito siempre que por otros medios de prueba pueda llegarse a la identificación exacta del número, serie y fracción.

Esto salvó a María Cristina. Ella y siete amigos llevaban comprando en todos los sorteos de la Lotería Nacional ocho décimos, siempre el mismo número, desde hacía tres años. Siempre en la misma administración. Finalmente, el número al que jugaban, el 35.762 resultó premiado con 2.500.000 pesetas por décimo. Todos los amigos de María Cristina pudieron cobrar, pero ella había tirado a la basura su participación. La Administración de Loterías le negó el pago, al no haber presentado a cobro el número premiado y tuvo que interponer recurso ante los tribunales.

La Sentencia que resolvió el fondo del asunto (STS, Sala 3ª, de lo Contencioso-Administrativo, 11 de Noviembre de 1994, rj 1289/1991) le dio la razón y le permitió cobrar su parte. El juzgador entiende que “adquiere especial importancia la prueba de presunciones, pues resulta inimaginable que una persona desde el mismo día del sorteo sostenga que se le ha extraviado el décimo, formule las reclamaciones oportunas sin tener seguridad absoluta de su razón, dado que es imposible de otro modo saber cuál es el número premiado, la serie, la fracción, la Administración de Loterías donde se ha vendido si no se dispone de la prueba que le proporcionen los siete décimos restantes de sus compañeros de apuesta, y ello se confirma con mucho más al resultar dicha fracción la única impagada por falta de presentación al cobro a pesar de haber transcurrido en exceso el plazo de caducidad que la Administración tiene establecido. Todo ello, aun tratándose de simples presunciones, refuerza con enorme vigor las pruebas practicadas en autos y llevan a esta Sala a la convicción de que procede la confirmación total de la sentencia apelada

Del mismo modo, el TS ha permitido cobrar el premio a pesar de haberse extraviado el décimo en otros supuestos:

1.- En la sentencia de 2 de abril de 1983 (RJ 1983\1903) el TS reconoció el derecho a percibir el premio en un caso en que el interesado había depositado el décimo premiado en una sucursal bancaria, donde obviamente quedó identificado por su número, serie y fracción, si bien con posterioridad fue sustraído al ser atracada dicha sucursal.

2.- En la sentencia de 2 de noviembre de 1987 (RJ 1987\7765) el TS llegó a la misma conclusión de reconocer el derecho a percibir el premio a una persona que depositó el décimo premiado en una sucursal bancaria, donde quedó identificado por su número, serie y fracción, si bien dos días después lo retiró con la intención de depositarlo en otra entidad bancaria, en la que se le iba a abonar el premio con mayor rapidez, no pudiendo efectuar este segundo depósito por extraviar el décimo antes de llegar al último banco.

3.- En la sentencia de 7 de febrero de 1989 (RJ 1989\1095) el Tribunal Supremo también determinó que se debía hacer efectivo un premio, pues el banco tenedor del décimo premiado lo presentó al cobro en la administración de lotería donde había sido adquirido, tomándose nota del mismo, aunque no pudo ser abonado por falta de provisión de fondos, que se reclamaron así como la autorización para el pago, si bien posteriormente, cuando se recibieron los fondos, la entidad bancaria no pudo presentar el décimo por extravío.

Así que, querido Noel, para que no quede duda de cuáles son tus décimos, te dejo una foto de los mismos que acompaño a este artículo, aunque te advierto de lo siguiente:

Desde un punto de vista jurídico, los billetes de Lotería  son documentos al portador y por tanto, frente a la Hacienda pública, no se reconoce más dueño de ellos que la persona que los presenta. La posesión es en principio el título del dominio, y la simple tradición o entrega del documento es bastante para transmitir la posesión y con ello ejercitar el derecho a él incorporado. En este sentido, su régimen sería el mismo que el de los billetes de curso legal. ¿qué pasaría en este caso si no me abonas los décimos o si, aún abonándomelos, decidiera quedármelos? Tú sabes que nunca haría eso, es un recurso retórico para poder continuar el hilo de la argumentación. Sin embargo, los tribunales españoles han tenido que resolver cuestiones similares; existe mucha jurisprundencia al respecto, te la cuento en otro momento…

© Juan Giménez Olavarriaga 2011

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