MEDIACIÓN EN MATERIA SUCESORIA

Hasta los magistrados del Tribunal Supremo en sus sentencias indican la necesidad de la mediación en materia sucesoria, algo que desde hace mucho tiempo veníamos reclamando los que nos dedicamos a estos asuntos. En concreto, por citar sólo una de las Sentencias la STS 1ª, de 20 de mayo de 2010  (324/2010) cuyo ponente es Xavier O’Callaghan Muñoz indica que ””Este caso, propio de una sucesión mortis causa, no sólo refleja un problema de atribuciones patrimoniales, sino un enfrentamiento familiar, que se vislumbra claramente en los escritos obrantes en autos, que podría haberse evitado yendo a la solución alternativa de la mediación, si las partes hubieran querido o la ley lo hubiera previsto, que no la hay,”

El marco jurídico se va pergeñando con rapidez y parece que en breve ya dispondremos, al menos en Catalunya, de mediaciones intrajudiciales especializadas en esta materia. En el programa piloto que ahora se ratifica y se amplía, el juez, una vez las partes han iniciado un conflicto judicial distinto del familiar, derivará a las partes a una mediación para que verifiquen si pueden de ese modo solucionar sus diferencias.

Evidentemente, sólo es una sesión informativa, ya que la mediación, por definición legal, es voluntaria y no puede ser impuesta coactivamente. Pero ya es un paso en la buena dirección.

Como indicaba la sentencia que indicábamos al principio, detrás de toda sucesión existe un conflicto familiar, y los conflictos idóneos para ser mediables son aquellos basados en relaciones estables, duraderas y  proyectadas hacia el futuro (como son las relaciones familiares). Es ahí donde la mediación puede tener más garantías de solucionar graves conflictos, ahorrando costes a la administración de justicia en términos económicos, y costes emocionales a la unidad familiar, por lo que se hace necesario aplaudir esta medida, que sin duda dará unos excelentes frutos.

Como abogado he intervenido en más de cuarenta conflictos sucesorios. De estos, únicamente se han judicializado dos. Y ambos podrían haberse resuelto acudiendo a la mediación, porque si en otras ramas del derecho esto es cierto, es sucesiones lo es aún más: las divergencias que separan a las partes pocas veces son jurídicas, y muchas veces son aritméticas.

Diferencias entre la mediación en materia de sucesiones y la mediación familiar tradicional.

La diferencia fundamental en relación con las paradigmáticas mediaciones familiares es que en muchas ocasiones habrá más de dos partes, con lo que los modelos de abordaje del conflicto se amplían, dando lugar a múltiples posibilidades y soluciones que tendremos que abordar desde la casuística. El abordaje multiparte permite además acuerdos parciales que no impliquen a todos los presentes, con lo que habrá que estudiar con cuidado la virtualidad futura de los acuerdos alcanzados.

También, como rasgo singular, tendremos la ausencia de una parte fundamental, cual es el propio difunto. El fallecido, sin estar presente en ninguna de las reuniones, será el nexo de unión (para bien o para mal) de todos los implicados, habrá generado animadversiones y simpatías, y no podrá estar presente salvo a través de sus propias disposiciones testamentarias, disposiciones por cierto que, caso de existir, deberemos ayudar a entender, interpretar y  valorar con el resto de los partícipes en la mediación puesto que deben ser respetadas hasta en sus más nimios detalles. Al menos como punto de partida.

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