EL APELLIDISMO IDENTITARIO

por Juan Olavarriaga Giménez

La película “Ocho apellidos vascos” dirigida por Borja Cobeaga fue un éxito absoluto de taquilla, a pesar de ser una comedia intrascendente. Probablemente necesitábamos visualizar que en España es más lo que nos une que lo que nos separa. Los matrimonios y el amor han unido ideologías y reinos desde la antigüedad. No en vano Cataluña se integró de modo natural en el Reino de Aragón, le pese a quien le pese, por la alianza matrimonial de Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona,  con Petronila de Aragón en el año 1.150. No hubo oposición de ningún reino ni invasión bárbara. Más tarde casaron Isabel y Fernando y se inició la andadura española. Como dice el refranero español, la jodienda no tiene enmienda, y gracias al yacer de monarcas y súbditos, las cuestiones identitarias se diluyen poco a poco en el crisol espermático de los genes intercambiados entre generaciones milenarias.

Pero más allá del amor como fuerza aglutinante de nuestra península, ¿Qué significa eso de “ocho apellidos vascos“? El apellidismo está en el germen de la ideología de Sabino Arana y su hermano Luis, quienes en los albores de la gestación del nacionalismo vasco moderno daban una importancia esencial, rayana en el ridículo, a la pureza de la genealogía y los gentilicios. El apellido era una demostración de la pureza del euskérico, no contaminado por los de fuera (llamados maketos en Euskadi, charnegos en Cataluña) que derivó muy pronto hacia el racismo xenófobo e identitario posterior.

Jon Juaristi lo explica con detalle en su ensayo El bucle melancólico, con apoyo en fuentes historiográficas nacionalistas. Cuando Sabino Arana redacta el “Reglamento de la Sociedad Euzkeldun Batjjokija“, primer borrador programático nacionalista, incluye entre los requisitos de admisión a la sociedad que los aspirantes tuvieran cuatro apellidos vascos (ocho por tanto en sus descendientes de padre y madre). Cuenta Francisco Ulacia que se hallaban reunidos los fundadores de esta sociedad en la Farmacia de un tal Cortina. Se había distribuído el borrador del manifiesto entre los asistentes, y

Al poco rato entró Sabino y nos dirigió una mirada ansiosa.

—¿Lo habéis leído? —Exclamó.

—Lo estamos leyendo —contestamos. Pero el boticario le discutió enseguida el programa. Había cosas que no le parecían bien. Aquello de los cuatro apellidos euzkerianos podía dar lugar a disgustos… Y la obligación moral de casarse con una chica del país tampoco lo encontraba muy bien…¡Caramba! había maketas que a él le gustaban mucho…”

El pobre boticario temía que su apellido, Cortina, no tuviera suficiente abolengo, hecho éste que le perdonaron sus correligionarios inmediatamente en un gesto de conmovedora condescendencia.

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Sabino Arana y Nicolasa Achica Allende

Como el amor no tiene fronteras, la exigencia de los cuatro apellidos derivó en memez insustancial. El propio Sabino, mojigato y nacionalista acérrimo, vivió con desazón la búsqueda de una esposa idónea entre la burguesía bilbaina. Encontró finalmente a una aldeana de Busturia, de nombre Nicolasa, que si bien no estaba a su altura social, contaba con un pedigrí casi impecable. Pero uno de los apellidos traía a Sabino a mal traer. Escribe de su puño y letra en una carta a su amigo Kikitza, quien también había anunciado su boda con una señora cuyos apellidos bordeaban lo prohibido:

A mi, como a V. me ha dado bastante que pensar el apellido de mi amada, con ser aldeana y todo. Es un apellido único en Vizcaya, que sólo allí existe: Achica Allende. Parecía mixto, y acordado estaba en el partido nacionalista de acá que los mixtos se han de tener como puros euskéricos para los efectos de la clasificación de los individuos, pero, así y todo, estaba yo muy intranquilo. Me propuse recorrer los libros de bautizados antes de que trascendieran al público nuestras relaciones, y así lo hice. De esta manera pude llegar a hallar la incógnita y tranquilizarme: pues resulta que el apellido no es así, sino simplemente Achica; el allende lo adoptó, por vez primera, un tío de su padre, y sólo porque ya entonces (dentro de este siglo) le llamaban al caserío Achica, en Rigoitia, ya Achica de Abajo, ya Achica-allende, para distinguirle del otro Achica contiguo. Pero el padre de ese primer Achica-allende se apellidó simplemente Achica, y lo mismo sus antepasados. Con este motivo son ya 126 los apellidos de mi futura esposa que tengo hallados y puestos en cuadro sinóptico o árbol genealógico: todos ellos son euskéricos. Procuraré suprimir el allende”

Así eran los padres fundadores del nacionalismo vasco. Apellidistas irredentos. Pero como dice el sabio refranero español, la jodienda no tiene enmienda. Hecha la ley, hecha la trampa. El hermano de Sabino, Luís, se lía con una cocinera en Barcelona, donde estaba estudiando, y surge el amor. La cocinera en cuestión se llamaba Josefa Egüés Hernández. ¿Cómo resolvemos el problema? ¡Se euskeriza el nombre y Santas pascuas! la Señora Egüés Hernández pasó a llamarse Josefa Eguaraz Hernandorena. Asunto zanjado y matrimonio bendecido por el nacionalismo de ocho apellios.

Parece una broma, pero es verdad. Y esta situación también pasa en Cataluña. Sin ir más lejos, el marido de Marta Rovira, Raúl Escobar Presseguer, ha invertido sus apellidos y ahora es Raül Presseguer Escobar, ya que el segundo es oriundo de León.

El Decreto 208/1998 de la Generalitat ya contemplaba la catalanización de apellidos que habían sido castellanizados durante el franquismo. Sin embargo, la instrucción que desarrollaba dicha norma iba mucho más allá: En concreto se contempla en dicha instrucción que “Los artículos 205, 206 y  209 del Reglamento del Registro Civil prevén cambios de apellidos que consisten en traducir un apellido castellano (o extranjero) al catalán, como Rubio per Ros, Escribano per Escrivà, Piedra per Pedra, Boulanger per Forner o Haddad per Ferrer, o bien consistentes en adaptar un apellido a la grafía catalana, como Sánchez per Sanxís o Fernández per Ferrandis. Una vieja polémica exacerbada en el momento actual ya que estos trámites se han incrementado a raíz del proceso independentista catalán.

Podréis cambiar los apellidos, pero no la realidad. Hay quien dice que el naconalismo se cura viajando. El yacer también ayuda. Es lo que hacen las bonobas, animales a los que admiro profundamente.

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3 comments

  1. Sabino Araña, segun leo , tenía mucho tiempo libre y poco cerebro.Estoy empezando a pensar que los Rufianes y demás ejemplares del independentismo lo tienen muy complicado aunque también se les puede perdonar por su vehemencia.

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