PROCÉS Y GUERRA DEL RELATO (I)

Se ha llamado “guerra del relato”, a la batalla conceptual entablada entre independentistas y unionistas por colocar sus mensajes en la opinión pública, para traducirlo en votos favorables a sus postulados. Pero ¿Sigue el mismo relato vigente? ¿Puede afectar el relato a la batalla electoral del 21-D? La teoría del framing puede arrojar algunas pistas para despejar incógnitas.

La teoría del framing o del encuadre es una de las teorías más estudiadas en psicología, o comunicación. Aplicada a la teoría social, el framing es un esquema de interpretación subjetivo. En consecuencia cada individuo interpretará un evento en función de una serie de estereotipos, construcciones mentales e interpretativos que colaborarán a entender y contextualizar determinados acontecimientos. (perspectiva subjetiva). el encuadre actúa por tanto como un constructo epistemológico para explicar la comprensión subjetiva a través del contexto. Ante una misma noticia cada individuo reaccionará de modo distinto en función de estas estructuras cognitivas y experienciales.

Por su parte, desde las ciencias de la información, el framing incide en cómo los medios generan dichos estereotipos a través del modo de presentación de la información (titulares, tema de portada o incluso el orden en que se aborden los temas). Desde esta perspectiva, el encuadre es como el prisma a través del cual miramos la realidad, y por tanto analizará la estructura de dicho prisma, qué es lo que se está enfocando, que incidirá, sin duda, en la percepción que obtenga el ciudadano y que afectará a sus propios esquemas cognitivos. Los temas abordados, la duración de cada noticia, su inclusión en portada o su acompañamiento de otro material (gráficos, sonido, etc..) influirán en el constructo. Por tanto, también podremos entender que el propio encuadrador (el medio de comunicación) dispone de sus propios encuadres. Algunos intencionados. Otros quizás no, pero indudablemente analizables al menos desde un punto de vista cuantitativo. Dejaremos de lado esta perspectiva, sin duda interesante, que será objeto de estudio por parte de los estudiosos de la comunicación.

Por último, desde la publicidad y la propaganda políticas, el framing consiste en colocar el mensaje e intentar modificar las estructuras de percepción del individuo y de los medios, alterar el marco cognitivo en beneficio propio. Es lo que se ha denominado durante la Cataluña del procés “la guerra del relato

¿Qué relato ha dominado la política catalana? ¿Sigue este relato vigente? Y lo más importante, ¿puede el relato traducirse en una cosecha mayor o menor de votos?

EL PUEBLO EXIGE UNIDAD: “PRESIDENT, POSI LES URNES”

El relato independentista se inicia con un gran despliegue de medios y manifestaciones populares. Las multitudinarias Diadas se suceden con escenificaciones impecables, de un nacionalismo alegre, reivindicativo, europeo (Cataluña, nuevo estado de Europa es el lema escogido para la Diada del año 2012) y  sin contestación alguna por parte de la oposición. Pero ¿están los manifestantes apoyando alguna opción política concreta?

Artur Mas intenta capitalizar esta idea en solitario en las elecciones de 2012 bajo la batuta de Lluís Coromines y las siglas de Convergencia,. Los elementos esenciales del discurso ya están ahí: “La voluntad d’un poble” reza el eslógan electoral. Sin embargo su victoria electoral es la más ínfima cosechada por una Convergencia enfangada en asuntos de corrupción. Salvará los muebles gracias a la consulta popular.

El resultado es nefasto (en pérdida de escaños), pero el mensaje ha eclosionado: Pueblo, consulta, urnas. ¿Cómo capitalizar estos elementos en un mensaje claro e ilusionador? Faltan dos elementos esenciales del relato: unidad y mandato popular.

La respuesta cuaja en la diada celebrada el 11 de septiembre de 2014, en vísperas de la consulta del 9N. Nada se dejó al azar. La Presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (también convocante del acto junto con Omnium Cultural) declaró ante 900.000 personas:

“Estamos preparados para aprovechar la ocasión de cambiar y regenerar nuestro país. ANC y Omnium Cultural nos comprometemos a hacer la campaña unitaria más participativa nunca vista en Cataluña, que llegará a todos los hogares del país. Todos hemos de ser voluntarios y tenemos que participar. Ahora es la hora de la verdad, es la hora de los ciudadanos.

En momentos excepcionales hacen falta decisi343.jpgones excepcionales Pedimos a nuestros representantes políticos que dejen de lado los intereses de partido y que actúen de acuerdo con la trascendencia histórica del momento que vivimos. Pedimos a nuestros representantes políticos que sean dignos del pueblo que les ha votado Hoy todos aquí somos garantes de la unidad, una unidad sólida y estable que nos hará indestructibles. llegaremos hasta el final y ganaremos.

La independencia ya no se proclama desde el balcón, se hace desde las urnas. Somos pueblo, somos soberanos. Juntos hoy aquí convocamos la consulta. Parlamento, gobierno de Cataluña, PRESIDENT, POSI LES URNES

Es un golpe maestro en la guerra del relato, reforzado por el impacto visual. Nada se ha dejado al azar. Cronometrado al milímetro. El guión, cocinado a fuego lento, cuenta con los siguientes elementos:

1.- Escenificación multitudinaria que refuerza la idea de un pueblo unido.

2.- Llamadas constantes a la unidad de ese pueblo a través de un mensaje optimista,  populista (llamado democrático) e inclusivo. Un potente mensaje destinado a crear una gran mayoría social.

3.- Escenificación del “mandato democrático“: es el pueblo quien, a través de las asociaciones civiles, elabora el programa, un programa “bottom-up”, de las bases a las cúpulas.

4.- Y que sitúa el relato en un problema de legitimidad democrática versus inmovilismo estatal.

El resultado de la consulta participativa, celebrado dos meses más tarde, no contenta a nadie pero alimenta el relato. Las prohibiciones del Tribunal Constitucional consiguen una consulta descafeinada. Sólo se consigue un exacerbamiento de los ánimos nacionalistas. Hay que preparar el desembarco final.

A un año de las elecciones, se prepara la escenificación: Artur Mas recoge el “guante” lanzado por el pueblo encarnado en Forcadell; se unen las fuerzas independentistas para celebrar unas elecciones plebiscitarias en las que van JUNTOS por el SÍ (a la independencia), mientras que los no independentistas van separados por el NO, y sólo pueden apelar a la mayoría silenciosa.

Para terminar de reforzar el encuadre, Diada multitudinaria y elecciones son prácticamente coincidentes con sólo diez días de espacio entre uno y otra. La Diada del año 2015, invade la avenida Meridiana de Barcelona mientras que un puntero avanza señalando hacia el Parlament para reclamar la independencia del país. Los manifestantes se ubican en forma de V de victoria. La victoria del pueblo unido con un objetivo claro: La independencia. No hay quien pare al pueblo pidiendo democracia.

Fin del primer acto.

 

 

 

 

 

 

 

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