PROCÉS Y GUERRA DEL RELATO (II)

Concluíamos el anterior artículo en el inicio del proceso constituyente, donde el encuadre independentista se articulaba alrededor de los conceptos de pueblo unido, mandato democrático y unidad. El mandato popular exigía un movimiento de base del pueblo, quien, ante el inmovilismo del estado generaba un proceso participativo para culminar la República catalana.

Este enfoque informativo se refuerza desde los medios públicos catalanes para proyectar el nacimiento de una nación desde el movimiento popular surgido de las urnas. Era plebiscitario. Por eso todos los partidos independentistas (salvo la CUP) concurren unidos a las elecciones esperando unos resultados abrumadores en beneficio de sus postulados.

No se descuida ningún elemento para la escenificación de lo que se prevé como victoria rotunda: Frente a las ruinas de las casas derruidas en 1714 por las tropas borbónicas, a escasos pasos del Fossar de les Moreres, se prepara un grandilocuente escenario para celebrar el nacimiento del proceso constituyente salida de las urnas. Las caras de los dirigentes sin embargo no encajan con la victoria escenificada. A pocos se les escapa ese detalle. Son unos magníficos resultados para unas elecciones ordinarias, pero un aldabonazo a un proceso de independencia que no cuenta ni con la mitad de los electores a quienes se les ha pedido que se pronuncien en “el voto de su vida”.

El framing es tan potente, que ni siquiera el resultado de las elecciones hace variar la hoja de ruta. El conglomerado plebiscitario obtiene 1.620.973 votos, que representan un 39.54% de todos los votos emitidos. El plebiscito se ha perdido aunque pueden permitirse gobernar con el anticapitalista CUP que obtiene 336.375  votos (8.2%) . Juntos no suman ese mínimo necesario para llevar adelante el proceso secesionista. Los primeros peajes no se hacen esperar: la CUP exige la cabeza del presidenciable Mas e impone una agenda de máximos que penalizará a cualquiera que niegue la realidad de los resultados electorales.

Con esta legitimidad, con esta alta participación y esta mayoría absoluta en el Parlamento, y teniendo más ciudadanos que han votado a favor que en contra, tenemos todos los requisitos sin excusas posibles para cumplir el mandato democrático que nos ha dado el pueblo de Cataluña (Oriol Junqueras valorando los resultados electorales)

El precio que debe pagar la coalición es muy alto. En primer lugar, la CUP se encargará de representar el espíritu del pueblo, de evitar “traiciones”. Son los jacobinos que recordarán que la revolución debe permanecer pura. Por otro lado, hay que seguir escenificando la unidad del pueblo, y ello exige que no trasciendan las múltiples y lógicas luchas intestinas entre las distintas facciones. A pesar de todo, las cuchilladas van saliendo a la luz progresivamente, bien sea desde la CUP hacia ERC ; desde PDCAT a la CUP y sobre todo entre ERC y PDCAT, que es donde se libra la auténtica batalla por el poder

¿Han analizado adecuadamente los dirigentes independentistas los resultados de las elecciones de 2015? No existe una única respuesta para ello. Los independentistas reinterpretarán los resultados a su antojo. Se olvidará su carácter  plebiscitario adjuciendo ahora la existencia de votantes independentistas dentro del partido de Ada Colau, quien siempre se ha manifestado contraria a la independencia y partidaria del derecho a decidir. Se argumentará que la exigua mayoría legitima el proceso, difiriendo el análisis al resultado del referéndum. Se ignorarán todas las garantías necesarias para llevar a cabo la “ley de desconexión”. Falta perspectiva para conocer las distintas percepciones internas de lo que está sucediendo dentro del movimiento que mantiene intacta su unidad hacia el exterior. Es un proceso que avanza a marchas forzadas hacia la confrontación. El choque de trenes. Lo que se denominó “pasar pantallas”.

En la Diada del 2016 una realidad empieza a aflorar: el proceso está perdiendo fuelle y las multitudes se reducen en número. Por primera vez se cuestionan seriamente los datos de participación que arrojan los organizadores. Son muchos, pero no tantos. Son muchos, pero no todos.

¿Cómo explicar el cambio de paradigma? El relato oficial se mantiene sin fisuras. Existe una mayoría clara a favor de la independencia. De puertas adentro, algunos admiten ya el fracaso. Otros confían en que la carta del victimismo y el estado represor consiga aumentar su base electoral. Empieza a emerger el concepto de mayoría silenciosa . Se revisitan las teorías de la socióloga Noelle Neumann sobre “la espiral del silencio

Falta la carta de la acción represora del Estado.

EL CAMBIO DE PARADIGMA. EL REFERÉNDUM DEL 1-0 Y EL COMODÍN DEL VICTIMISMO.

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El balón de oxígeno que necesita el movimiento indepedentista es la represión del Estado español. Para ello va a jugar hábilmente sus cartas.

Bazas le sobran. En primer lugar, el gobierno del Partido Popular se encuentra enfangado en  corrrupción. Por otro lado la crisis económica de la que se está saliendo da alas al discurso social.

Y también pueden jugarse bazas nuevas, buscando sistemáticamente la confrontación con el estado El juego del Govern elegido consiste en conseguir presentar al Estado como un lastre para el desarrollo de una república social. Se busca intencionadamente el conflicto con el Tribunal Constitucional, diseñando leyes que puedan ser anuladas y presentadas como una evidencia del bloqueo democrático español. La República, se indica, es la única salida.

En este contexto, tiene lugar el referéndum del primero de octubre, que gracias a la pasividad de los Mossos d’Esquadra, la deficiente gestión desde el Gobierno Central y la intencionada búsqueda de internacionalización del conflicto, nos deja las peores imágenes de un estado impidiendo que los ciudadanos voten en un referéndum ilegal. Si bien la práctica totalidad de los heridos lo son por golpes de porra, evitando la imagen de Puigdemont visitando a los heridos, la sociedad catalana en su conjunto entra en shock. Hemos asistido a la escenificación de la represión del pueblo.

Al independentismo sólo le queda una baza por jugar: apelar a Europa, aplicar la ley de transitoriedad jurídica y validar los resultados electorales. Toda su estrategia se orientará a buscar el apoyo internacional para un acuerdo pactado con el Gobierno central. El artículo 155 planea sobre Cataluña y la disyuntiva es clara: o se convocan elecciones o el gobierno será intervenido.

El relato sigue su desarrollo con un nuevo capítulo: el estado ha impedido el mandato democrático, legítimo y soberano del pueblo de Cataluña. ¿Todo el pueblo?

Lo analizamos en el próximo artículo.

 

 

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