DIEZ CLAVES DE LA CAMPAÑA ELECTORAL. REVISEMOS.

Reviso las claves que publiqué para la campaña en noviembre, contrastándola con los hechos más relevantes de estos vertiginosos días.

1.- Son unas elecciones anómalas. Con medio gobierno huido, el otro medio encarcelado y con un 155 inédito en la democracia, aplicado por Rajoy con prudencia e inteligencia. Todo el proceso independentista ha sido una anomalía desde su concepción hasta su ejecución. Esta anomalía se trasladará a la campaña y sus mensajes. De momento,  la excepcionalidad ha sido aceptada con total naturalidad por los independentistas, quienes se preparan para abordar esta contradicción en sus programas electorales con justificaciones que serán aceptadas por sus bases hiperventiladas sin mayor contradicción aparente. Al final, el voto será decisivo para finalizar la anormalidad, pero ninguno de los bloques desaparecerá o se verá significativamente reducido.  Esta anomalía ha impedido a los independentistas hacer la necesaria autocrítica y les ha hecho incurrir en contradicciones como el affaire de los muertos de Rovira. La CUP no ha tenido inconveniente en seguir vendiendo el mismo mensaje. Los del 155 han tenido pocos problemas para mantener su mensaje asumiendo la actuación estatal. La anomalía fundamental de la campaña se ha trasladado a la guerra del amarillo. El independentismo ha sabido vender bien el supuesto “trato injusto” de la Junta electoral, transmitiendo a la sociedad que el estado “prohibía el amarillo”, cuando en realidad se prohibía efectuar campaña desde las instituciones públicas transmitiendo un mensaje político en fuentes y edificios institucionales.

2.- El ritmo al que se suceden los acontecimientos es vertiginoso. La campaña no va a ser una excepción. Esta aceleración de las partículas del procés en la centrifugadora de las máquinas de agitación y propaganda no permite que los electores puedan contrastar argumentos, valorar todas las noticias y cribar adecuadamente lo que es importante de lo que no lo es. Los políticos deberán identificar mensajes clave que permitan recordar la cantidad ingente de hechos, declaraciones y relatos que se acumulan en el imaginario del votante. De momento, el eje más importante del independentismo se centrará con toda probabilidad en la represión del estado, la corrupción del gobierno central y los derechos humanos, y el resto de partidos en las mentiras y contradicciones del procés.  La hemeroteca va a ser un fact check imprescindible. Efectivamente, se ha pasado volando y sin la necesaria reflexión. En este sentido, Santi Vila ya ha anunciado la publicación de un libro para marzo, primera fuente directa para empezar a digerir adecuadamente esta aceleración política que ha vivido esta sociedad. Seguirán más reflexiones interesantes desde los protagonistas de la DUI.

3.- Finaliza la política de bloques que tanto daño ha hecho a la sociedad catalana. No se va a reeditar el Junts pel Sí. Esto supone que van a salir a la luz muchas realidades ocultas de la coalición gobernante, pero también que cada partido deberá seleccionar cuidadosamente los mensajes para desacreditar al adversario electoral. Se deberán bajar las banderas y empezar a trabajar en los programas de futuro. Conocer el target y el partido a quien quiere arañarse votantes. En realidad, el eje identitario va a seguir siendo importante, pero los partidos cuyo mensaje sea más ambiguo pueden arañar votos a los independentistas defraudados. Atención a CSQP y al PSC, si consigue hacer algún guiño al independentista desinflado a través del derecho a decidir. Pronto para evaluar el acierto, pero la campaña de Miquel Iceta y la de CSQP han ido en esta línea, la de la reconciliación, aunque la transversalidad ha sido el eje identitario de CSQP únicamente, ya que la declaración de Iceta de “No votaré a ningún candidato no independentista” permite indicar que en esta predicción la transversalidad está lejos de conseguirse. Las dificultades de los líderes, en prisión o en Bruselas, para vender su mensaje han sido hábilmente aprovechados por Puigdemont en beneficio propio. Frente a las epístolas paulinas de junqueras desde la cárcel, el ex Presidente ha aprovechado su libertad, ha conseguido mantener su libertad deambulatoria y en consecuencia su campaña se ha visto recompensada con 12 escaños de más si comparamos encuestas de inicio y final de campaña.  Veremos cómo se articulan los imprescindibles pactos post electorales

4.- Agotamiento del proceso independentista. Joan Tardà manifestaba que la independencia no la frenaba “Ni Dios ni Rajoy” . Esta semana indicaba que No había mayoría social para la República  La  proclamación- suspensión- votación, tocata y fuga de la República del vahído ha sido la escenificación más evidente de su desvanecimiento y dormición. Los partidos soberanistas no dudarán en victimizarse y culpabilizar de todos sus males al Estado. Tampoco es de descartar los recíprocos reproches entre los miembros del Govern. La decepción entre promesas y realidad puede jugar un papel importante, en modo de abstención de antiguos miembros del soberanismo. La moral del bloque constitucional es evidente. Acierto total. El proceso unilateral ha fracasado y así lo han ido aceptando los líderes y sus votantes, en piruetas en ocasiones esperpénticas, como aquellos que afirman que “ya viven en República” (Rovira), lo que le ha valido la acusación de Arrimadas de que “vive en Matrix”.

5.El debate identitario está agotado.  No se van a ganar votos por alzar banderas y los partidos soberanistas se limitarán a suscribir algún manifiesto, a ser posible lo suficientemente descafeinado para que lo puede suscribir también la izquierda podemita y adacolauita. De este modo, retrotraerán el debate al inicio del proceso; al derecho a decidir. Todos estamos hiperventilados, hay que encontrar otros mensajes dirigidos a los que puedan salir del eje identitario. Efectivamente, se ha suscrito un pacto de no agresión y mutua defensa por parte de los distintos ejes indepes-no indepes se ha mantenido con corrección, dado lo bronco de la campaña. No han faltado, no obstante, acusaciones sibilinas de ERC contra Puigdemont por el hecho de que, si es elegido, no podría gobernar, contestado por éste con un torero “si salgo elegido, voy”

6.-  Violencia y pacifismo. -El procés ha demostrado ser un movimiento ejemplarmente pacífico. El constitucionalismo también, pero los incidentes que se han producido han sido siempre de exaltados de extrema derecha. Los ánimos están exaltados y los constitucionalistas deberán apartar y eliminar de programas y mensajes cualquier incitación a la violencia y control de los ánimos exacerbados. Por su parte, los partidarios de la independencia están frustrados y algunos de ellos notablemente hartos. También las fuerzas del orden (Mossos, Policía) han sido acosados y están tensos. Se han producido agresiones y pintadas. Las redes han ardido con insultos. Se ha pedido que Arrimadas “vuelva a Cádiz” o se le ha llamado “mala puta”. Han aparecido pintadas en medios de comunicación de todo signo político. Sedes de ciudadanos han sido escracheadas en varias ocasiones. La violencia verbal ha escalado en todos los bandos, con referencias gruesas al fascismo, al nazismo, al golpismo…El hecho más grave no se ha producido en Cataluña, aunque se ha saldado con la muerte de un catalán por parte de un residente en Cataluña. Rodrigo Lanza, militante antifascista, reventaba la cabeza con un objeto contundente a una persona por llevar unos tirantes con la bandera española. Se da la circunstancia de que los comunes y TV3 habían lanzado sospechas sobre la condena previa de Rodrigo Lanza en relación con otra agresión por la que fue condenado,al haber dejado parapléjico a un polícía. En su momento el documental “Ciutat Morta” sembró la duda acerca de lo acertado de la condena de Lanza.

7.- Agotamiento de la moral independentista. En menos de dos años, los independentistas han pasado de creer que una nueva realidad era posible a darse de bruces con la realidad. Tras años manifestándose en la calle, observan con estupor que toda la energía canalizada en el proceso sólo les sirve para volver al punto de partida. La iniciativa de una nueva República se ha desinflado y ahora el relato lo protagoniza la actuación judicial, con todos sus líderes en serios apuros. Para los independentistas, acostumbrados a “éxitos visualizables” cualquier manifestación de fuerza en la calle supone escenificar su pérdida de fuelle. Esta semana ha fracasado la cacerolada propuesta, la pegada de carteles y probablemente mañana la huelga tampoco triunfará. Su moral se verá este domingo en la multitudinaria manifestación, pero ya no están para numeritos ni acrobacias. Los mensajes ya no son optimistas, y recuerdan a la opresión del régimen franquista. Sólo aspiran a un número, y su éxito debe superar el de las Diadas independentistas, 1.500.000 personas. Cualquier número por debajo no insuflará moral a los manifestantes. Hasta TV3 parodia el estado de ánimo de los permanentemente movilizados y ahora desorientados y agotados. Pero esto no quiere decir que su voto vaya a cambiar, o que vayan a castigar a sus partidos con el peor de los votos: la abstención. El agotamiento es general. Esperemos que los políticos tengan la suficiente altura moral para no someter a los ciudadanos a mayores tensiones, respeten el resultado que salga de las urnas y se pongan a trabajar, llegando a los acuerdos que sean necesarios. Toda la sociedad necesita normalidad. Las guerras las ganan los soldados cansados, decía Napoleón, y los independentistas han plantado batalla incansables hasta el final.

7.- Movilización social. Agotados sí, pero con fuelle, experiencia y motivos de sobras para batallar. La movilización social está siendo enorme, y los constitucionalistas, antes prudentes y silentes, ya no se callan ni debajo del agua. El interés de los informativos que siguen el tema está batiendo récords de audiencia en Cataluña y España. La participación electoral va a ser excepcional, al igual que el momento. Los analistas coinciden en que una participación superior al 80% beneficiaría al constitucionalismo. El reto del separatismo es mantener la movilización social y del voto, con la moral por los suelos, y el reto de los constitucionales es conseguir traducir la indignación en la capacidad de transformarla en votos. Efectivamente se ha movilizado toda la sociedad. En la calle, en las redes; en los mítines, todos abarrotados. El interés y las altas expectativas de participación, que apuntan a récords por encima del 80% confirman esta predicción. La movilización independentista ha sido impresionante. Especialmente remarcable la manifestación en Bruselas, por lo que supone de esfuerzo colectivo de muchos catalanes que se desplazaron hasta la capital belga para apoyar a quien todavía consideran su President. Por su parte, los no nacionalistas han salido a las calles, limpiando de lazos amarillos y propaganda las calles y plantando cara como nunca había sucedido.

8.- Papel de las redes sociales. Con las televisiones públicas acusadas de partidismo, y la ansiedad generada por los acontecimientos, la sociedad devora foros, posts, cadenas de televisión, líderes de opinión, medios internacionales y cualquier información que le llegue digitalmente. Los grupos de watsapp distribuyen consignas, memes, artículos de opinión y movilizan votantes. Se dispara el consumo y el uso politico de Twitter y Facebook. No es la primera campaña en que las redes están presentes, pero sin duda es una campaña del siglo XXI, con un gran ganador en esta contienda: Carles Puigdemont, el hombre más citado en Twitter de largo, ganando la batalla cibernética a todos sus adversarios y consiguiendo remontar resultados muy adversos en las últimas encuestas, aún por confirmar en las urnas.

9.- Bazas- sorpesa.- Las bazas sorpresa jugarán un papel importante. Estas bazas pueden ser judiciales (nuevos encarcelamientos/liberaciones), de corrupción (los Paradise papers son un ejemplo claro) o cualquier movimiento burdo de uno y otro lado. Las investigaciones judiciales en marcha evidenciarán trapos sucios de Junqueres, que no les quepa duda, en el momento más oportuno de la campaña. Se jugará la guerra sucia. Hagamos política-ficción: ¿Y si se encontrara suciedad del monaraca emérito en los PP? ¿Podría salir alguna resolución judicial contra todos los encausados del PP? ¿O de Urdangarín? ¿podrían salir de prisión algunos miembros del Gobierno encarcelado? ¿Trapero a la cárcel? Se me acaba la imaginación, tengo que volver a revisar toda la filmografía de Berlanga. La corrupción del PP ha pasado como de puntillas sin prácticamente afectar a la campaña. Los casos de espionaje de Mossos d’Esquadra tampoco han tenido gran revuelo mediático. No han existido grandes bazas sorpresa que hayan influido en la campaña, a pesar de las amenazas de Anonymous de pulverizar la fama de Ciudadanos. Quizás el descubrimiento de que, sin Oriol Junqueras para encabezar cartel, la segunda de la lista, Marta Rovira, tenía que ser relegada en varios debates para evitar la carnicería que sufrió a principios de campaña en La Sexta en el cara a cara con Inés Arrimadas. La gran baza tras la la fuga de Puigdemont ha sido su habilidad para permanecer en Bruselas lejos de las garras de la justicia española.Ha jugado esta carta con astucia Asimismo la liberación de la mayoría del gobierno por parte del TS ha permitido rebajar algo la tensión, sin que se haya por ello finalizado la anomalía.

10.- Las musas del procés y su pérdida de protagonismo. ANC y Omnium, que consiguieron obligar a Artur Mas a ir coaligado con ERC, instalaron dirigentes en las cúpulas de la coalición, recibieron subvenciones millonarias y dictaron el famoso “President, posi les urnes”. Han perdido su autoridad y capacidad aglutinadora. La maquinaria de agitprop pierde fuelle y es probable que surjan informaciones que les perjudique gravemente. Toda su fuerza se basaba en movilizar las calles al grito fraguista de la calle es mía. Sin moral, subvenciones y con discursos muy sectarios, es poco probable que puedan contribuir a incrementar la base de votantes hipermovilizados.  Efectivamente han perdido fuelle, mientras aparecen noticias sobre su financiación. No en vano son los únicos que permanecen en prisión junto con Oriol Junqueras. Pero siguen alimentando el martiriologio de la causa independentista. Ahora, sin embargo, ya no pueden imponer sus tesis. La unidad saltó pulverizada y las movilizaciones han perdido parte de fuelle. Seguirán teniendo protagonismo, pero no tendrán la enorme influencia que han tenido a lo largo del proceso.
 

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