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PROMESAS A TODA VELOCIDAD

Juan Giménez Olavarriaga

Mientras continúa la polémica por la modificación de los límites de velocidad anunciados por el Govern recientemente iniciado de Artur Mas, los ciudadanos ya pueden apresurarse a recurrir cualquier multa que se les haya impuesto o se les imponga en los tramos objeto de modificación, ya que, caso de permitirse circular a mayores velocidades que las permitidas hasta ahora, deberían retirarse las sanciones impuestas con anterioridad por el principio de retroactividad de disposiciones más favorables al interesado.

El requisito fundamental para poder hacer valer este derecho está en que las sanciones que se hayan impuesto no hayan ganado firmeza, y que el exceso de velocidad sancionado en su momento no pudiera haberlo sido con la nueva regulación. Y ello es así en base al principio de retroactividad de las normas sancionadoras favorables al infractor consagrado en el artículo 128 de la LRJ-PAC:”Las disposiciones sancionadoras producirán efecto retroactivo en cuanto favorezcan al presunto infractor”, disposición que también contiene el reglamento que lo desarrolla (Art. 4 RPS) que reitera que “las disposiciones sancionadoras no se aplicarán con efecto retroactivo, salvo cuando favorezcan al presunto infractor

He aquí una razón más para que la polémica supresión de los límites de velocidad, o su ampliación, haya pasado de ser una promesa electoral de enganche de Artur Mas a convertirse en un “sí, pero…” en los momentos actuales. Mas afirmó durante la pasada campaña electoral que suprimiría los límites actuales de velocidad, sin matizar ni desarrollar esta promesa. No es lo que se está aplicando en estos momentos, en los que ya se ha anunciado que dichos límites se mantendrán en 23 de los 78 quilómetros afectados por la regulación (es decir, en casi un 30% de los viales) y se ampliarán las velocidades máximas permitidas, pero en función de criterios como el tráfico y la contaminación atmosférica, lo cual significa relajar dichos límites,pero en ningún caso suprimirlos.

No debe olvidarse que a la alta contaminación que está sufriendo estos días Barcelona debe añadirse esta otra razón; la del descenso de ingresos en las arcas públicas por todas las multas que puedan recurrirse para hacer valer la aplicación de la regulación más favorable al ciudadano, argumento que, de momento, no resuena en los medios informativos pero que puede pesar en el ánimo de los gobernantes actuales.

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