DIEZ CLAVES PARA LA CAMPAÑA ELECTORAL

Plaça-Sant-Jaume

nov 2017.- Surgen las primeras encuestas sobre la contienda electoral catalana. La incertidumbre, el momento histórico y las insólitas circunstancias en que se desarrolla generan muchos interrogantes entre los ciudadanos catalanes y del resto de España. Me gustaría apuntar algunas claves esta histórica contienda en forma de decálogo.

1.- Son unas elecciones anómalas. Con medio gobierno huido, el otro medio encarcelado y con un 155 inédito en la democracia, aplicado por Rajoy con prudencia e inteligencia. Todo el proceso independentista ha sido una anomalía desde su concepción hasta su ejecución. Esta anomalía se trasladará a la campaña y sus mensajes. De momento,  la excepcionalidad ha sido aceptada con total naturalidad por los independentistas, quienes se preparan para abordar esta contradicción en sus programas electorales con justificaciones que serán aceptadas por sus bases hiperventiladas sin mayor contradicción aparente. Al final, el voto será decisivo para finalizar la anormalidad, pero ninguno de los bloques desaparecerá o se verá significativamente reducido.

2.- El ritmo al que se suceden los acontecimientos es vertiginoso. La campaña no va a ser una excepción. Esta aceleración de las partículas del procés en la centrifugadora de las máquinas de agitación y propaganda no permite que los electores puedan contrastar argumentos, valorar todas las noticias y cribar adecuadamente lo que es importante de lo que no lo es. Los políticos deberán identificar mensajes clave que permitan recordar la cantidad ingente de hechos, declaraciones y relatos que se acumulan en el imaginario del votante. De momento, el eje más importante del independentismo se centrará con toda probabilidad en la represión del estado, la corrupción del gobierno central y los derechos humanos, y el resto de partidos en las mentiras y contradicciones del procés.  La hemeroteca va a ser un fact check imprescindible.

3.- Finaliza la política de bloques que tanto daño ha hecho a la sociedad catalana. No se va a reeditar el Junts pel Sí. Esto supone que van a salir a la luz muchas realidades ocultas de la coalición gobernante, pero también que cada partido deberá seleccionar cuidadosamente los mensajes para desacreditar al adversario electoral. Se deberán bajar las banderas y empezar a trabajar en los programas de futuro. Conocer el target y el partido a quien quiere arañarse votantes. En realidad, el eje identitario va a seguir siendo importante, pero los partidos cuyo mensaje sea más ambiguo pueden arañar votos a los independentistas defraudados. Atención a CSQP y al PSC, si consigue hacer algún guiño al independentista desinflado a través del derecho a decidir.

4.- Agotamiento del proceso independentista. Joan Tardà manifestaba que la independencia no la frenaba “Ni Dios ni Rajoy” . Esta semana indicaba que No había mayoría social para la República  La  proclamación- suspensión- votación, tocata y fuga de la República del vahído ha sido la escenificación más evidente de su desvanecimiento y dormición. Los partidos soberanistas no dudarán en victimizarse y culpabilizar de todos sus males al Estado. Tampoco es de descartar los recíprocos reproches entre los miembros del Govern. La decepción entre promesas y realidad puede jugar un papel importante, en modo de abstención de antiguos miembros del soberanismo. La moral del bloque constitucional es evidente.

5.El debate identitario está agotado.  No se van a ganar votos por alzar banderas y los partidos soberanistas se limitarán a suscribir algún manifiesto, a ser posible lo suficientemente descafeinado para que lo puede suscribir también la izquierda podemita y adacolauita. De este modo, retrotraerán el debate al inicio del proceso; al derecho a decidir. Todos estamos hiperventilados, hay que encontrar otros mensajes dirigidos a los que puedan salir del eje identitario.

6.-  Violencia y pacifismo. -El procés ha demostrado ser un movimiento ejemplarmente pacífico. El constitucionalismo también, pero los incidentes que se han producido han sido siempre de exaltados de extrema derecha. Los ánimos están exaltados y los constitucionalistas deberán apartar y eliminar de programas y mensajes cualquier incitación a la violencia y control de los ánimos exacerbados. Por su parte, los partidarios de la independencia están frustrados y algunos de ellos notablemente hartos. También las fuerzas del orden (Mossos, Policía) han sido acosados y están tensos.

7.- Agotamiento de la moral independentista. En menos de dos años, los independentistas han pasado de creer que una nueva realidad era posible a darse de bruces con la realidad. Tras años manifestándose en la calle, observan con estupor que toda la energía canalizada en el proceso sólo les sirve para volver al punto de partida. La iniciativa de una nueva República se ha desinflado y ahora el relato lo protagoniza la actuación judicial, con todos sus líderes en serios apuros. Para los independentistas, acostumbrados a “éxitos visualizables” cualquier manifestación de fuerza en la calle supone escenificar su pérdida de fuelle. Esta semana ha fracasado la cacerolada propuesta, la pegada de carteles y probablemente mañana la huelga tampoco triunfará. Su moral se verá este domingo en la multitudinaria manifestación, pero ya no están para numeritos ni acrobacias. Los mensajes ya no son optimistas, y recuerdan a la opresión del régimen franquista. Sólo aspiran a un número, y su éxito debe superar el de las Diadas independentistas, 1.500.000 personas. Cualquier número por debajo no insuflará moral a los manifestantes. Hasta TV3 parodia el estado de ánimo de los permanentemente movilizados y ahora desorientados y agotados. Pero esto no quiere decir que su voto vaya a cambiar, o que vayan a castigar a sus partidos con el peor de los votos: la abstención.

7.- Movilización social. Agotados sí, pero con fuelle, experiencia y motivos de sobras para batallar. La movilización social está siendo enorme, y los constitucionalistas, antes prudentes y silentes, ya no se callan ni debajo del agua. El interés de los informativos que siguen el tema está batiendo récords de audiencia en Cataluña y España. La participación electoral va a ser excepcional, al igual que el momento. Los analistas coinciden en que una participación superior al 80% beneficiaría al constitucionalismo. El reto del separatismo es mantener la movilización social y del voto, con la moral por los suelos, y el reto de los constitucionales es conseguir traducir la indignación en la capacidad de transformarla en votos.

8.- Papel de las redes sociales. Con las televisiones públicas acusadas de partidismo, y la ansiedad generada por los acontecimientos, la sociedad devora foros, posts, cadenas de televisión, líderes de opinión, medios internacionales y cualquier información que le llegue digitalmente. Los grupos de watsapp distribuyen consignas, memes, artículos de opinión y movilizan votantes. Se dispara el consumo y el uso politico de Twitter y Facebook.

9.- Bazas- sorpesa.- Las bazas sorpresa jugarán un papel importante. Estas bazas pueden ser judiciales (nuevos encarcelamientos/liberaciones), de corrupción (los Paradise papers son un ejemplo claro) o cualquier movimiento burdo de uno y otro lado. Las investigaciones judiciales en marcha evidenciarán trapos sucios de Junqueres, que no les quepa duda, en el momento más oportuno de la campaña. Se jugará la guerra sucia. Hagamos política-ficción: ¿Y si se encontrara suciedad del monaraca emérito en los PP? ¿Podría salir alguna resolución judicial contra todos los encausados del PP? ¿O de Urdangarín? ¿podrían salir de prisión algunos miembros del Gobierno encarcelado? ¿Trapero a la cárcel? Se me acaba la imaginación, tengo que volver a revisar toda la filmografía de Berlanga.

10.- Las musas del procés y su pérdida de protagonismo. ANC y Omnium, que consiguieron obligar a Artur Mas a ir coaligado con ERC, instalaron dirigentes en las cúpulas de la coalición, recibieron subvenciones millonarias y dictaron el famoso “President, posi les urnes”. Han perdido su autoridad y capacidad aglutinadora. La maquinaria de agitprop pierde fuelle y es probable que surjan informaciones que les perjudique gravemente. Toda su fuerza se basaba en movilizar las calles al grito fraguista de la calle es mía. Sin moral, subvenciones y con discursos muy sectarios, es poco probable que puedan contribuir a incrementar la base de votantes hipermovilizados.
En fin, hasta aquí mis reflexiones. No sé si habréis echado algún factor en falta, podéis añadirlo en comentarios. Pero ciertamente he obviado hablar de los programas….

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